Herriko Taldeak
Unas fiestas de San Pedro, varios jóvenes de Basauri salieron disfrazados a la calle, y por aquel hechos fueron detenidos por los alguaciles. Por aquel entonces Iñaki Intxausti era el representante de las fiestas del Kalero, y planteó la cuestión ante el Ayuntamiento. Según el responsable municipal de las fiestas, sí existía por parte del consistorio interés en la participación de la gente joven, si bien la receptividad por parte de estos no era muy activa. Intxausti rebatió este extremo asegurando que el problema se encontraba en el modelo festivo, bonito por fuera pero sin contenidos, y lo más importante, sin ningún protagonismo del pueblo. Aquella discusión supuso el principio de todo, e Iñaki Insausti se responsabilizó de hablar con los jóvenes; de este modo se formaron 10 cuadrillas en otros tantos entornos y círculos de relación, con el permiso de la autoridad competente y con cierto grado de consentimiento.
Dedicaron el mes de septiembre a realizar los preparativos, y finalmente pudieron salir a la calle en octubre, no sin algunos problemas: El ayuntamiento estuvo a punto de dar marcha atrás, pero a pesar de la vigencia del régimen. Muchas cosas estaban cambiando en la sociedad de aquella época.
Puede decirse que el mítico mayo del 68 llegó con cierto retraso a Basauri, de modo que las primeras fiestas de octubre salieron adelante después de superar importantes dificultades y obstáculos. O mejor dicho, las dificultades las puso el alcalde, quien hasta el último momento mantuvo la amenaza de suspensión, pues no veía con buenos ojos aquella celebración. De cualquier modo, el responsable municipal de fiestas ayudó a rebajar tiranteces, bien es cierto que defendiendo sus propias necesidades, al ser el primer interesado en que el proyecto llegara a buen puerto la nueva propuesta festiva, sin olvidar otras inquietudes de carácter político o folklórico. Un miembro de aquellas cuadrillas se expresa de la siguiente manera: “entonces no teníamos ninguna perspectiva de futuro, nuestro único interés se encontraba en Gorgorito, las danzas regionales y las verbenas. Creíamos necesario acabar con todo aquello para imprimir a las fiestas y también a Basauri un carácter más euskaldun y reivindicativo. Pronto surgiría una conciencia de todo ello, unas expectativas. Mucha gente de Bilbao se unió a esta iniciativa, principalmente aquellos que se encontraban más claramente concienciados e implicados políticamente en contra del franquismo. Está claro que el ambiente de la época resultó decisivo. Franco aún se encontraba en el poder, pero comenzaba a entreverse que el fin estaba cercano, era algo palpable en ambos bandos. El único punto de encuentro al que podían acceder los jóvenes era la iglesia, y los grupos existentes en torno a ella fueron el germen de las cuadrillas y de Herriko Taldeak. Posteriormente, Herriko Taldeak les daría la opción de desvincularse de la iglesia y comenzar a trabajar, con al excusa de las fiestas, otros campos que hasta entonces habían estado prohibidos o censurados.
Herriko Taldeak catalizó multitud de intereses sociales y culturales que, con la llegada de la democracia, se normalizarían en el seno de las nuevas asociaciones. Pero podemos decir que se trata de un organismo que, en su época, fue el motor de cambio que abrió nuevos caminos. En resumidas cuentas, los jóvenes de Basauri, valiéndose de la coyuntura o empujados por ella-, dotaron de otra personalidad a las fiestas, e incluso consiguieron incidir en otros aspectos al margen de las mismas. Atendiendo a las aportaciones de quienes participaron de esa iniciativa, podemos concluir que existían diferentes sensibilidades, que vivieron aquel proceso de forma distinta, si bien por encima de todo existían unos puntos de conexión entre todos ellos: el principal de todos ellos, la conciencia anti-franquista, junto con el espíritu festivo. Aquello dotó a Herriko Taldeak de un espíritu propio, reivindicativo y euskalzale. Obviamente, poco tienen que ver las fiestas de entonces con las que actualmente conocemos: han nacido nuevas cuadrillas, y otras han desaparecido; se han integrado nuevos componentes, y otros se han retirado (se han casado, han envejecido, han tenido nuevas responsabilidades …). Pero por encima de todos los cambios, Herriko Taldeak ha llegado hasta nuestros días, y seguro que tiene un largo futuro por delante.




